Si el
gobierno actual en vez de haber dado los casi 100 000 millones de euros que ha
dado a la banca y los hubiera dedicado a un programa de empleo, las cuentas
serían (a grosso modo) las siguientes. Imaginemos que el gobierno oferta
puestos de trabajo (contratos laborales, oposiciones, etc) de modo que (por término
medio) cada nómina tuviera un coste al gobierno de 3000 euros (incluyendo
nómina, seguridad social y demás impuestos, tasas y demás). Esto equivale a más
de 33 millones de mensualidades, es decir que se podrías haber contratado a
casi 3 millones de personas durante un año con un sueldo de unos 1500 euros al
mes. Evidentemente, esto habría hecho que los contratados tuvieran más
ingresos, pudieran pagar sus deudas con los bancos, etc. Tal cosa habría
reactivado la economía en un grado notable. Supongo que estos cálculos se
tildarán de simplistas pero son una muestra de la indefensión en que nos
encontramos ciudadanos frente a un gobierno que sigue las directrices de la
gran banca y de los poderes financieros. Cuando dicen que no hay alternativa a
su modo de proceder nos mienten como bellacos ya que su decisión era o bien
salvar los estropicios del poder financiero-bancario o bien salvar las
economías de las personas. Han optado, como vemos todos los días, por quedar a
bien con sus “amos”.
El conocimiento que une es el conocimiento complejo. La ética que une es la ética de la fraternidad. La política que une es la política que sabe que la solidaridad es vital para el desarrollo de la complejidad social. No olvides que la realidad es cambiante, no olvides que lo nuevo puede surgir y, de todos modos, va a surgir. (Edgar Morin)
sábado, 11 de mayo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Indecencia
Los funcionarios interinos de la Conselleria d'Educació llevamos muchos años recorriéndonos toda la geografia de este territorio sin nombre (ni comunidad, ni pais, ni reino ni región son nombres y valenciano/a es adjetivo). Miles de kilómetros año tras año, sin tener ninguna contrapartida económica relacionada con dietas, kilometraje o similar, con dificultades para conciliar la vida laboral y la familiar y con el plus añadido de la incertidumbre de no saber cuál es tu próximo destino.
Hemos hecho nuestra labor de la misma forma, como mínimo, que el resto de nuestros compañeros de carrera. Se nos ha exigido lo mismo. Cuando hemos ocupado cargos (tutores, jefes de departamente, etc) no ha habido ningún descargo de trabajo por el hecho de ser interinos.
Ahora, el proyecto de la Conselleria , con la eminencia talentosa que la dirige, nos va a relegar seguramente al paro en un plazo de uno o dos años. La Conselleria va a echar todo el caudal de experiencia y de responsabilidad por la borda, por un simple cálculo mercantilista y de lucro.
Se escudan en lo mismo: hay que ahorrar y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Toda la sarta de mentiras que nuestros dirigentes están repitiendo machaconamente para justificar sus fechorías (si, digo bien, fechorías) las están plasmando, como es de prever en clase dirigente tan mezquina y miserable, y traduciendo en medidas contra la ciudadanía.
Hemos hecho nuestra labor de la misma forma, como mínimo, que el resto de nuestros compañeros de carrera. Se nos ha exigido lo mismo. Cuando hemos ocupado cargos (tutores, jefes de departamente, etc) no ha habido ningún descargo de trabajo por el hecho de ser interinos.
Ahora, el proyecto de la Conselleria , con la eminencia talentosa que la dirige, nos va a relegar seguramente al paro en un plazo de uno o dos años. La Conselleria va a echar todo el caudal de experiencia y de responsabilidad por la borda, por un simple cálculo mercantilista y de lucro.
Se escudan en lo mismo: hay que ahorrar y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Toda la sarta de mentiras que nuestros dirigentes están repitiendo machaconamente para justificar sus fechorías (si, digo bien, fechorías) las están plasmando, como es de prever en clase dirigente tan mezquina y miserable, y traduciendo en medidas contra la ciudadanía.
miércoles, 11 de julio de 2012
Más ajustes: contra la población y a favor de la banca.
Nuestros gobernantes no cesan en repetir, cual letanía imparable, que los ajustes son buenos para todos. Otra mentira más a añadir a la sarta de falsedades que estos “traidores a la ciudadanía” están perpetrando. Podrían elegir entre luchar contra el fraude fiscal y la evasión (noventa mil millones de euros en el último año) y entre recortar en educación, sanidad y prestaciones sociales. Han preferido esto último. Podrían elegir entre ayudar a la banca con millonarias cantidades, o bien podían elegir dejarla caer y dedicar ese dinero a crear políticas activas de empleo y ayudar directamente a la población con préstamos y créditos a la producción, más ayudas sociales, una renta básica universal, etc. Ya vemos lo que eligen. Podrían imponer más tasas impositivas a las grandes fortunas y han elegido maltratar fiscalmente todavía más a la mayoría de la población. Podrían exigir responsabilidades a los directivos de los bancos que con su avaricia y sed de poder han amplificado notablemente esta crisis o bien podrían perjudicar más todavía a los trabajadores al servicio del Estado (personal sanitario, docente, administrativos, funcionarios de justicia, bomberos, fuerzas armadas, protección civil,……). Y han elegido no molestar a sus amos. Es cuestión de elección y ellos, miembros de esta casta servil y mentirosa, han elegido echarse en brazos del gran capital y no en beneficiar de una forma directa, completa y sin paliativos a la población. Que no nos digan que es necesario y no se puede hacer otra cosa. A la vista de lo que están haciendo, aquí sobran científicos, profesores, médicos, enfermeras, bomberos, agentes forestales, agentes judiciales, trabajadores sociales, y demás trabajadores que garantizar el bienestar de la población.
jueves, 17 de mayo de 2012
Nuestros gobernantes y sus creencias.
Muchos de nuestros gobernantes tienen a gala, y así lo manifiestan, pertenecer a un tipo u otro de creencia religiosa. Es algo notorio en los partidos de derecha, pero también en algunos dirigentes y militantes de la izquierda. De hecho en los estatutos del Partido Popular se especifica que su ideología se basa, entre otras cosas, en el humanismo cristiano. En los estatutos del PSOE o de los partidos que componen Izquierda Unida no aparece esta mención, pero otros partidos gobernantes (léase Partido Nacionalista Vasco y Unión Democrática de Cataluña, socia de Convergencia Democrática de Cataluña) pertenecen a la Internacional Demócrata Cristiana. Es decir, una gran parte de nuestros gobernantes (presidentes de gobiernos, diputados, alcaldes, concejales,…) son cristianos. Este es un hecho que se repite en gran parte de los países de Europa y de nuestro entorno más inmediato. Por poner un ejemplo, la Gobernadora de Europa, Angela Merkel pertenece a la Unión Cristiano Demócrata y, además, su padre era pastor luterano. Cabe suponer, que su forma de actuación responderá a los principios básicos de la religión a la que son adeptos, aunque sea formalmente, tanto en los aspectos rituales como en lo relativo a la moral cristiana. Una vez expuesto esto no es de extrañar las políticas económicas que estos gobernantes aplican, ya que al pertenecer a esa confesión religiosa son creyentes, sin evidencia empírica ninguna, en mitos, leyendas y fábulas que no tienen ninguna clase de verosimilitud y pertenecen al reino de la fantasía. Creen, por ejemplo, en la inefabilidad de la mano invisible que mueve los mercados y que hace que éstos se regulen, creen en que hay que salvar al sistema bancario-financiero porque éste es garante de crecimiento y progreso, creen que el recorte de los servicios sociales es efectivo en la lucha contra una crisis económica originada por la avaricia de los muy, muy ricos. Creen en que estas medidas de recortes y reformas reaccionarias son una necesidad y hay que hacerlas por obligación. Y así un largo etcétera. Se echan de bruces en la fe de la democracia conforme con el mercado, como dice nuestra jefa de gobierno Angela Merkel. No es de extrañar. Si creen en que los muertos resucitan, en que después de la muerte hay un paraíso para los buenos y un infierno para los malos, en que un ser invisible ocupa todo el universo y todo lo ve y lo sabe, hasta los pensamientos más íntimos dentro de tu cerebro, en que una cohorte de vírgenes, profetas y santos suben al cielo a pelo o a lomos de caballos y demás medios de transporte y en que unos textos escritos hace dos mil años por una serie de pastores y mercaderes semi-analfabetos constituyen literalmente la palabra del creador del Universo, esta gente es capaz de creerse cualquier cosa.
miércoles, 18 de abril de 2012
Un altre món és possible
Ara com ara la població espanyola és d’uns cinquanta milions de persones. Fa unes setmanes el Govern en el seu pla d’ajustos va aprovar avals a la Banca per un import de cent mil milions d’euros. Això també ha estat una pràctica normal en governs anteriors. Segons el text de la norma aprovada, aquests avals serviran per a que la banca proporcione mitjans de crèdit a les empreses i faça més fàcil l’obtenció de préstecs, la compra de vivendes i totes eixes coses que potenciarien l’economia real. Una molt senzilla operació matemàtica es dividir eixa quantitat d’euros entre tota la població. Toquem a uns 2000 € per persona. Podem pensar en un camí alternatiu perquè la Banca reba eixos diners? Clar que si. Per descomptat. El camí es senzill: el Govern fa una repartició d’eixos diners entre la població. Per exemple, una família de quatre persones, rebria 8000€ els quals s’utilitzarien en cancel·lar préstecs (amb la Banca), avançar pagaments de la hipoteca (amb la Banca), liquidar targetes de crèdit (amb la Banca), etc. En resum, al final de tot el procés, la Banca rebria eixos diners i els ciutadans tindríem un respir en la nostra situació econòmica. Però, no siguem ingenus. Això mai es farà. Cap govern ho farà. La Banca mai deixarà que l’ominós domini que té sobre les institucions i els ciutadans, se li vaja de les mans. Quan ens adonem de que el Banc Central Europeu (l’entitat emissora europea) no presta els diners als Governs, però si ho presta a la Banca privada a un tipus d’interès molt baix (al voltant d’1%), i després la banca ho presta als Governs i als ciutadans a uns interessos majors (5%, 7%, 12%,...), prenem coneixença de la qüestió fonamental. La força que dona a la Banca aquest malèfic mecanisme de poder i manipulació, és una fruita massa sucosa i dolça com per a deixar-la anar. Tanmateix, un altre món es possible.
Publicado en Las Provincias el 14/04/2012
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