jueves, 20 de junio de 2013

Pobreza Infantil

       El Presidente del Gobierno acaba de decir que “Toda la recaudación obtenida por la casilla de Fines Sociales del IRF será destinado a paliar el problema de la pobreza infantil en España”, es decir que está fiando a la buena fe de la ciudadanía que active esa casilla en su declaración de renta. Traspasa a la ciudadanía la solución de un gravísimo problema. ¿Qué pasará si poca gente activa esa casilla?. Nuestra clase dirigente es incapaz de ver la gravísima emergencia nacional que constituye el que haya 6 millones de parados en España y que el problema de la desnutrición infantil está aumentando a un ritmo inaudito para un país que se orgullecía de ser la 8ª economía del mundo  (¿octava?, hay que ver cómo alucinan). También afirma vuestro clarividente Presidente del Gobierno que "Cuando haya empleo habrá más recursos para las políticas sociales. Es la prioridad básica. Además políticas sociales para atender a las personas en situación de exclusión". 
     O no ve el problema o no lo quiere ver. Esta casta extractiva dirigente arropada con sus sueldos, sobresueldos, dietas y demás prebendas no pueden entender, comprender ni vislumbrar el tremendo problema que constituye el que un porcentaje notablemente alto de la población infantil esté en riesgo de malnutrición. ¿Qué dice Rouco de todo esto?. Nada. ¿Es esto la Marca España?. Viendo cosas como estás, me acuerdo del título de aquella película dirigida por Quentin Tarantino, protagonizada por Brad Pitt y ambientada en la 2ª Guerra Mundial.

sábado, 11 de mayo de 2013

Un poco de matemáticas nunca viene mal


     Si el gobierno actual en vez de haber dado los casi 100 000 millones de euros que ha dado a la banca y los hubiera dedicado a un programa de empleo, las cuentas serían (a grosso modo) las siguientes. Imaginemos que el gobierno oferta puestos de trabajo (contratos laborales, oposiciones, etc) de modo que (por término medio) cada nómina tuviera un coste al gobierno de 3000 euros (incluyendo nómina, seguridad social y demás impuestos, tasas y demás). Esto equivale a más de 33 millones de mensualidades, es decir que se podrías haber contratado a casi 3 millones de personas durante un año con un sueldo de unos 1500 euros al mes. Evidentemente, esto habría hecho que los contratados tuvieran más ingresos, pudieran pagar sus deudas con los bancos, etc. Tal cosa habría reactivado la economía en un grado notable. Supongo que estos cálculos se tildarán de simplistas pero son una muestra de la indefensión en que nos encontramos ciudadanos frente a un gobierno que sigue las directrices de la gran banca y de los poderes financieros. Cuando dicen que no hay alternativa a su modo de proceder nos mienten como bellacos ya que su decisión era o bien salvar los estropicios del poder financiero-bancario o bien salvar las economías de las personas. Han optado, como vemos todos los días, por quedar a bien con sus “amos”.

lunes, 11 de marzo de 2013

Indecencia

Los funcionarios interinos de la Conselleria d'Educació llevamos muchos años recorriéndonos toda la geografia de este territorio sin nombre (ni comunidad, ni pais, ni reino ni región son nombres y valenciano/a es adjetivo). Miles de kilómetros año tras año, sin tener ninguna contrapartida económica relacionada con dietas, kilometraje o similar, con dificultades para conciliar la vida laboral y la familiar y con el plus añadido de la incertidumbre de no saber cuál es tu próximo destino.

Hemos hecho nuestra labor de la misma forma, como mínimo, que el resto de nuestros compañeros de carrera. Se nos ha exigido lo mismo. Cuando hemos ocupado cargos (tutores, jefes de departamente, etc) no ha habido ningún descargo de trabajo por el hecho de ser interinos.
Ahora, el proyecto de la Conselleria , con la eminencia talentosa que la dirige, nos va a relegar seguramente al paro en un plazo de uno o dos años. La Conselleria va a echar todo el caudal de experiencia y de responsabilidad por la borda, por un simple cálculo mercantilista y de lucro.

Se escudan en lo mismo: hay que ahorrar y hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Toda la sarta de mentiras que nuestros dirigentes están repitiendo machaconamente para justificar sus fechorías (si, digo bien, fechorías) las están plasmando, como es de prever en clase dirigente tan mezquina y miserable, y traduciendo en medidas contra la ciudadanía.

miércoles, 11 de julio de 2012

Más ajustes: contra la población y a favor de la banca.

Nuestros gobernantes no cesan en repetir, cual letanía imparable, que los ajustes son buenos para todos. Otra mentira más a añadir a la sarta de falsedades que estos “traidores a la ciudadanía” están perpetrando. Podrían elegir entre luchar contra el fraude fiscal y la evasión (noventa mil millones de euros en el último año) y entre recortar en educación, sanidad y prestaciones sociales. Han preferido esto último. Podrían elegir entre ayudar a la banca con millonarias cantidades, o bien podían elegir dejarla caer y dedicar ese dinero a crear políticas activas de empleo y ayudar directamente a la población con préstamos y créditos a la producción, más ayudas sociales, una renta básica universal, etc. Ya vemos lo que eligen. Podrían imponer más tasas impositivas a las grandes fortunas y han elegido maltratar fiscalmente todavía más a la mayoría de la población. Podrían exigir responsabilidades a los directivos de los bancos que con su avaricia y sed de poder han amplificado notablemente esta crisis o bien podrían perjudicar más todavía a los trabajadores al servicio del Estado (personal sanitario, docente, administrativos, funcionarios de justicia, bomberos, fuerzas armadas, protección civil,……). Y han elegido no molestar a sus amos. Es cuestión de elección y ellos, miembros de esta casta servil y mentirosa, han elegido echarse en brazos del gran capital y no en beneficiar de una forma directa, completa y sin paliativos a la población. Que no nos digan que es necesario y no se puede hacer otra cosa. A la vista de lo que están haciendo, aquí sobran científicos, profesores, médicos, enfermeras, bomberos, agentes forestales, agentes judiciales, trabajadores sociales, y demás trabajadores que garantizar el bienestar de la población. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Nuestros gobernantes y sus creencias.

Muchos de nuestros gobernantes tienen a gala, y así lo manifiestan, pertenecer a un tipo u otro de creencia religiosa. Es algo notorio en los partidos de derecha, pero también en algunos dirigentes y militantes de la izquierda. De hecho en los estatutos del Partido Popular se especifica que su ideología se basa, entre otras cosas, en el humanismo cristiano. En  los estatutos del PSOE o de los partidos que componen Izquierda Unida no aparece esta mención, pero otros partidos gobernantes (léase Partido Nacionalista Vasco y Unión Democrática de Cataluña, socia de Convergencia Democrática de Cataluña) pertenecen a la Internacional Demócrata Cristiana. Es decir, una gran parte de nuestros gobernantes (presidentes de gobiernos, diputados, alcaldes, concejales,…) son cristianos. Este es un hecho que se repite en gran parte de los países de Europa y de nuestro entorno más inmediato. Por poner un ejemplo, la Gobernadora  de Europa, Angela Merkel pertenece a la Unión Cristiano Demócrata y, además, su padre era pastor luterano. Cabe suponer, que su forma de actuación responderá a los principios básicos de la religión a la que son adeptos, aunque sea formalmente, tanto en los aspectos rituales como en lo relativo a la moral cristiana. Una vez expuesto esto no es de extrañar las políticas económicas que estos gobernantes aplican, ya que al pertenecer a esa confesión religiosa son creyentes, sin evidencia empírica ninguna, en mitos, leyendas y fábulas que no tienen ninguna clase de verosimilitud y pertenecen al reino de la fantasía. Creen, por ejemplo, en la inefabilidad de la mano invisible que mueve los mercados y que hace que éstos se regulen, creen en que hay que salvar al sistema bancario-financiero porque éste es garante de crecimiento y progreso, creen que  el recorte de los servicios sociales es efectivo en la lucha contra una crisis económica originada por la avaricia de los muy, muy ricos. Creen en que estas medidas de recortes y reformas reaccionarias son una necesidad y hay que hacerlas por obligación. Y así un largo etcétera. Se echan de bruces en la fe de la democracia conforme con el mercado, como dice nuestra jefa de gobierno Angela Merkel. No es de extrañar. Si creen en que los muertos resucitan, en que después de la muerte hay un paraíso para los buenos y un infierno para los malos, en que un ser invisible ocupa todo el universo y todo lo ve y lo sabe, hasta los pensamientos más íntimos dentro de tu cerebro, en que una cohorte de vírgenes, profetas  y santos suben al cielo a pelo o a lomos de caballos y demás medios de transporte y en que unos textos escritos hace dos mil años por una serie de pastores y mercaderes semi-analfabetos constituyen literalmente la palabra del creador del Universo, esta gente es capaz de creerse cualquier cosa.